Hace unas semanas se presentó en Madrid un nuevo proyecto ferial, Winemad, un certamen centrado en el vino que quiere aprovechar todo el potencial de la capital española para crecer y abrirse un hueco en lo más alto de las citas vitivinícolas.
No lo tendrá fácil, en Europa los líderes del sector están muy consolidados y por esa vía, al menos en las primeras ediciones, tiene poco que hacer. Si supera la travesía del desierto que suponen los comienzos, ya se verá, otras ferias lo han conseguido, pero de momento el objetivo ha de ser más modesto.
En España, sin embargo, no hay mucha competencia. La Barcelona Wine Week (BWW), por un lado, y Fenavín en Ciudad Real son las dos grandes referencias monográficas. La primera está haciendo grandes esfuerzos, después de que el salón Intervín, en Alimentaria, se viniera abajo.
Lo de Ciudad Real es más llamativo. Si bien se encuentra en medio del viñedo manchego, el más grande del mundo, lo que justifica sin duda la existencia de un evento así, se trata de una ciudad pequeña, con los inconvenientes logísticos que eso supone.
Fenavín es casi un milagro, un logro de la planificación y del bolsillo, pues la diputación provincial en este caso corre con gastos superlativos para mantener en este lugar las condiciones de trabajo que en otros vienen prácticamente de serie.

Winemad quiere unir, como en la BWW, la actividad ferial con la experiencia enoturística. Y es muy posible que, con respecto a Fenavín, aunque sus impulsores no lo indiquen así, la pretensión sea devorar a este pez chico que año a año revienta sus costuras para seguir en la brecha, pero que tiene ya una capacidad de crecimiento muy limitada.
Si en Madrid lo hacen bien, lo que todavía está por ver, el sacrificio ciudadrealeño de los últimos 13 años podría desmoronarse y pasar a formar parte del amplio catálogo de los sueños perdidos en la España interior y rural. Pero todavía está por ver, como está por ver la respuesta de los manchegos al posible envite.
De momento, las bodegas están muy contentas con esta feria, que ha puesto a su disposición, a pesar de los inconvenientes, posibilidades muy reales de negocio a precios verdaderamente asequibles. Esa es su fortaleza.
Mientras, observarán con atención el primer ensayo de Winemad, previsto para finales próximo mes de mayo, sin comprometerse, dejando que sean las comunidades autónomas las que corran con el experimento, como suele suceder.
Con el tiempo, si el pez grande se come al chico lo veremos con la naturalidad monetizante que el capitalismo impone a nuestros sentidos. A algunos, no obstante, nos dolerá en algún rincón del pensamiento la aplastante realidad y nos preguntaremos si no hubiera sido posible que, en su grandeza, Madrid hubiera tendido la mano para que Ciudad Real continuase con su sueño y la capital del reino lo viera extenderse hasta sus madroños. Eso que llaman win-win.




